lunes, 27 de mayo de 2013

Después de ti no hay nada

La noche estaba fría y oscura, es asfalto estaba mojado dándole un aspecto congelado y nadie circulaba por las calles a estas horas, no era normal ver tránsito a las dos de la mañana en un barrio acomodado. Yo me sentía perdido y triste, no dejaba de pensar que este problema acabaría con mi vida algún día, y quizá, este era el día. A lo mejor era el día en que todo se sabría y yo quedaría abandonado... Incluso, sin ella. Pero la pasión y el deseo era mayor, necesitábamos pasar un momento a solas, juntos, luego de tanto tiempo de miradas sufridas, con un deseo escondido debajo de la pena. Eso era lo que veía en sus ojos, y yo sabía que era verdad. Yo le amaba y con la vida, pero era mi peor error de todos. Necesitábamos esa noche, solo una para calmar este deseo, esta pasión que a ambos nos supera día a día.
Ella, novia de mi hermano gemelo Tom, se llamaba Maia y la conocía hace un año y medio, unos meses antes de que fueran novios... Nunca nos hablamos, ya que las miradas (iguales a las de ahora) iban y venían y ninguno se atrevía a acercarse. Éramos muy tímidos, al igual que ahora, solo que ahora el miedo se apoderó de ambos y cada vez es mayor. Las miradas nos podía delatar, ya que decían mucho.
Ella es el verdadero amor de Tom, ese que siempre buscó, y creo que también era mi amor, el de mi vida... Esto estaba mal, teníamos que parar. Pero al pensar esto, la pena y desesperación era muy grande y me ponía a pensar que si tenemos que parar, será después de esa noche, porque yo no estaba dispuesto a sufrir y no recibir nada... Es egoísta mi pensamiento, extremadamente, pero bueno, esto me superaba.
Caminé a mi dirección, sin apuro alguno, un buen rato mientras me congelaba poco a poco, hasta que por fin llegué a ese local donde celebraban el cumpleaños de mi hermano. Metí más mis manos a mis bolsillos en busca de algún calor. De afuera se veían las luces y se escuchaba el retumbar de la música. Entré un poco intimidado, no quería causar atención alguna, solo venía a saludar a Tom y decirle que me iba, para que crea que pasé un buen rato allí. No soportaba estar mucho en presencia de ella. El alma me dolía al verla a mi lado y no poder tocarla.
-¡Bill! -Escuché gritar a Tom, y debo decir que me pilló desprevenido y pegué un ridículo salto. Tenía un vaso en su mano, y bueno su tono lo delataba... Estaba borracho. Que novedad. Noten mi ironía.- ¡Querido hermano! -Se acercó a mi lado y me rodeó con sus brazos. Su volumen era algo exagerado... Pero bueno, la música estaba bastante fuerte y con su borrachera el no se preocupaba de esas cosas. Cosas inservibles que yo siempre me fijaba.
-Tom... -Dije con un tono un poco adolorido.- La pasé muy bien, pero ahora me iré a descansar. Estoy cansado.
-¡Viejo! ¡ Acabas de llegar! ¡Te vi!
-No Tom, solo que salí a tomar un poco de aire -le mentí.
-Ya... ¡Pero quédate un poco más! Baila un poco, te hace falta.
El contacto visual con Tom me dolía y me quemaba el alma de culpa... Yo las estaba cagando.

Decidí, o más bien, me convenció a quedarme un poco más... Me fui al bar a pedir unos tragos, y allí estaba ella. Al verla me quedé helado, y ella abrió los ojos como plato. Algo me anticipó lo que venía. Salió con su vodka un poco apurada hacia la izquierda, alejándose de mi. No pude evitarlo, luché contra mi corazón pero este, más la desesperación me ganó y salí corriendo hacia ella. Iba en dirección al baño, pero corrí más rápido y la tomé de su brazo izquierdo, un poco fuerte debo decir. Se volteó y me miró la cara... Sus ojos eran hermosos, verdes y brillosos...
Algo dialogamos con la mirada... Le solté lentamente el brazo, acariciándola un poco... El roce era agradable. Empecé a caminar a la salida, mirando de reojo para saber si seguía a mi lado cada algunos pasos que daba. Y ella me seguía tímidamente, no mirando a los lados para que no se dieran cuenta que la novia del protagonista de la noche se marchaba con su hermano... Sonaba, y admito, era feo.

Nos besábamos y tocábamos sin parar... Se notaba todo lo que tuvimos que aguantar para por fin poder disfrutar nuestro momento. Exploramos como unos locos nuestros cuerpos, las sábanas nos abrazaban a ambos y nos hacían un refugio para poder disfrutar lo que por fin se cumplió, después de tantas palabras sin decir, después de tantas miradas que lo decían todo.
Debo decir que con ella casi nunca cruzaba palabras, y cuando lo hacía, era con la presencia de Tom... O sea, eran falsas. Nunca habíamos hablado de nuestros sentimientos, no era necesario.
Me tenía obsesionado su olor... Su calor me envolvía de una forma que nunca había sentido, su tacto me causaba más deseo que cualquier otra cosa en mi vida y su presencia, sin nadie que nos molestara, era algo demasiado alegre, me ponía completamente feliz estar con ella en estas circunstancias.


Me despertó su roce, me acariciaba lentamente el pecho con su índice... Dibujaba letras, formas y otras cosas que no pude descifrar. Lentamente abrí mis ojos y la miré... Ambos desnudos, sobre mi cama. Ella tenía un brillo realmente especial. De repente escuché la puerta sonar, alguien llamaba.
-¿Si? -Dije algo asustado.
-Bill... ¿Estás solo?
Era Tom, mi mundo se paró, puse los ojos como plato y sin darme cuenta Maia ya estaba en la puerta, con una sábana tapando su cuerpo desnudo. Le abrió.
-Estaba conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario